A las cuatro de la madrugada, Tara se levantó con un fuerte dolor de cabeza, y al mirar la cama de su hermana y no verla, miró por la ventana.
La vio allí, mirando al cielo de espaldas, con su gran arco al lado.
Allí, en el jardín, con la cabeza alzada.
Se puso su bata y bajó en silencio.
Se acercó a ella pero, al pisar la hierba, reaccionó y se dio la vuelta bruscamente, apuntándola con su arco y flechas.
Suspiró.
-Lo siento Tara... últimamente... no me encuentro bien...-dijo volviendo a darle la espalada a su hermana
Tara se puso a su lado.
Elisa volvió a suspirar.
-Me cuesta pensar que no volveré a ver las estrellas... con lo bellas que eran... al mirarlas, contaban mil historias... que ahora ya no me pueden contar...
Tara puso un brazo sobre los hombros de su hermana.
-Ya no puedo dibujar...
-No ocultes lo que de verdad sientes-la interrumpió Tara-si te sientes dolorida, dímelo, si te sientes mal, dímelo. Soy tu hermana, Elisa, y quiero saber cuando pasas por un bache, al igual que tú sabes cuando paso yo por uno-dijo abrazándola
-Pero ya no voy a llorar...-susurró Elisa-no más... lo prometí...
Se separaron.
-Estabas practicando ¿verdad?-preguntó Tara, para intentar cambiar de tema y animar a su hermana
Elisa asintió.
-Ahora que estoy ciega, desarrollé mucho mi oído
-¡Eso ya lo sé!-exclamó la rubia con los abrazos en asas
Las dos rieron.
-Ahora se lo que es verdaderamente bello...-susurró la oji esmerlalda.
-¿Qué?
-La amistad... el amor... todo lo que a simple vista no se ve, todos estos sentimientos de cariño y dicha... si sabes cómo... puedes verlos... y son más hermosos que mil galaxias juntas...
Tara sonrió.
-Vamos, es muy tarde, tenemos que dormir-dijo empujando a su hermana hacia la casa
Elisa sonreía y le seguía la corriente a su hermana.
Tras esto, Elisa no pudo dormir, pero miraba el techo y pensaba... ordenaba todo... desde aquella noche del 1 de abril, que vieron a la hija de la oscuridad, hasta esos días, llenos de peleas y tensión. Todo había cambiado, la vida ya no era tan normal.
Hacia las siete, Elisa se decidió levantar, pero lo que no se esperaba, era ver a Selena y a Virginia en la cocina, preparando el desayuno desde tan temprano.
-¡Buenos días!-exclamó muy animada Selena
-(bostezo) B-buenos días, Elisa-chan-dijo Mimy, casi dormida
Elisa sonrió.
-Buenos días chicas, ¿Qué son estas horas?
-Pues... ¡Eh!¡Lo mismo digo!
-(bostezo) ¡Selena me ha despertado!-dijo Mimy tirándose al suelo con un puchero
-¡No puedo cocinar sola, esta no es mi casa!
-¡PERO SABES COCINAR!
-¡¿Y QUÉ?!-preguntó riendo Selena
Todas rieron, y por detrás escucharon... a alguien.
-¡¡BUENOS DÍAS MUNDO!!¡¡BUENOS DÍAS HUMANIDAD!!¡¡BUENOS DÍAS...!!-gritó Tara
-¡CÁLLATE!-la interrumpió Selena tapándole la boca
Volvieron a reir, pero por las escaleras realmente enfurecidas, bajaron Alice, Clara y Sandra. (yo: Katia duerme como un oso perezoso que toma pastillas para dormir^^)
De repente, Virginia se dio la vuelta y fijó su vista en la tostadora, que por cierto, estaba ardiendo.
-¡SELENA, QUE LA TOSTADORA ESTÁ ARDIENDO!-gritó asombrada
-Mimy, no nací ayer...¬¬-contestó la otra
-¡SELENA POR FAVOR QUE DE VERDAD ESTÁ ARDIENDO!
Selena se decidió a darse la vuelta y ver la tostadora en llamas
-Bueeeeeeenooooo-dijo suspirando
Desenchufó la tostadora, la cogió, (yo:¡Pero como leñe lo hizo!) y la puso en el fregadero, abrió el grifo, y el fuego cesó.
-No era para tanto^^-dijo sonriente
Virginia... se desmayó.
-¿Pero qué le pasa ahora?-preguntó Selena
Todas menos Tara y Elisa se desmayaron.
-Mmmm no lo sé...-dijo Tara
Pasado... cierto tiempo... se despertaron.
-Vaya siesta ¿eh?-dijo Selena sarcásticamente
Elisa se tapó la boca para no reir.
-¡En marcha!-dijo Katia que, a escondidas lo había visto todo
Fueron a entrenar, pero nada más llegar, se escuchó la descriptiva risa.
Se dieron la vuelta, y detrás de ellas, dos chicas, de la edad de Elisa y Tara, una de pelo rubio y coleta alta del lado derecho y la otra de pelo negro y con una coleta baja del lado izquierdo.
Llevaban largas túnicas negras.
-Hola...-susurró una, con una voz muy aguda
-Hola...-susurró la otra
Movieron la cabeza, apoyándola en el hombro y sonrieron enseñando los dientes, dejando ver dos grandes y afilados colmillos y dientes afilados.
-No pasaréis de aquí...-susurró la rubia
-No... no lo haréis-afirmó susurrando la otra
Elisa giró la cabeza hacia Tara, ambas asintieron.
Elisa preparó rápidamente su arco y Tara alzó su bate.
Listas para atacar, ambas completamente seguras de sí mismas.
No iban a perder tan fácilmente.
Selena atacó con una descarga a una de ellas, con muchísima fuerza, pero no le hizo ningún rasguño.
-¿¡Qué!?-exclamó alterada
Después, Clara le lanzó un enorme y poderoso rayo a la otra, pero no le afectó-
-¿PERO CUAL ES SU PUNTO DÉBIL?-exclamaron todas a la vez
Elisa y Tara se miraron.
Fue como si intercambiasen palabras, pero en silencio.
¿Por qué no?
Tara alzó el bate encima de su cabeza, todavía mirando a su hermana.
Elisa tensó la cuerda de su arco y colocó una flecha, mirando a Tara.
Ambas armas se iluminaron.
El bate de Tara, se convirtió en mangual, y al girarlo, los pinchos salieron volando, echando chispas (literalmente, estaban electrocutados) y el arco de Elisa creció y lanzó una flecha, que empezó a perseguir a una de las gemelas, se volvió invisible y, extrañamente, apareció otra en su arco
-¡Tengo flechas infinitas!-exclamó
Al impactar los (simpáticos) pinchos del mangual y las flechas al mismo tiempo, les dolió.
Después de que todas se pusieron de acuerdo, atacaron a las dos a la vez, derrotándolas por fin.
Aparecieron los alfiles y... ¿la reina?
-¿Por qué la reina también?-preguntó Clara, dudosa
-Shevytai... quiere ponerle fin a esto
-Uffff por lo menos ya sabemos usar las armas...-dijo Elisa
-Pero... falta Shevy...-susurró Selena
Continuará...
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Lo sé, me queréis matar, tardé mucho...
Bueno, ahora vengo cargada de ideas y con ganas de escribir en CDUNA (Crónicas De Un Ángel Oscuro) que pronto empezará.
Saludos a todosssssssssssss!!!!!